Primero viene el veneno y luego la pena
Celine y Rumi al pasar de los años. Una historia sobre la infancia de Rumi y cómo se reconcilia con Celine en su adultez.
Capítulo 4 (Final)
Todo el problema empezó cuando Rumi sacó "Golden" sin avisarle a Zoey y Mira, en el momento en el que sus vacaciones estaban a punto de comenzar. Rumi estaba tan emocionada por haber visto destellos dorados en la Honmoon que realmente pensó que iba a lograr su objetivo, y sacar el sencillo antes hubiera ayudado a que ocurriera más rápido.
Entonces, empezó a perder la voz, y al mismo tiempo, aparecieron los Saja Boys. Apareció Jinu: Fue la primera vez que Rumi amó a alguien de esa manera, pero Jinu era un demonio, y obviamente no se podía confiar en él.
Luego, los premios Idol. Pasaron tantas cosas ese día que a Rumi se le hacía difícil recordarlo todo. Jinu la traicionó; Zoey y Mira vieron sus marcas, la aceptaron y Jinu le dió su alma para que ella derrotara a Gwi-Ma.
Pero en ese relato, faltaba una parte.
***
Cuando Zoey y Mira vieron las marcas de Rumi, no la aceptaron al principio. Al enfrentarse a ese rechazo, Rumi usó sus nuevos poderes de demonio para teletransportarse a la estancia en la que vivía de niña, más precisamente, a la parte del jardín en la que estaba la tumba de Mi-yeong y un árbol baniano gigante. La Honmoon estaba muriendo lentamente, se veían manchas violetas por todas partes y Celine le apuntó a la silueta frente a ella con su guadaña antes de darse cuenta de quién era.
—"¿Rumi?"
Las marcas de Rumi cubrían todo su cuerpo, hasta brillaban en la oscuridad, y su ojo izquierdo se había vuelto amarillo.
—"Pensé que podría resolverlo. Pensé que podía curarme, pero me quedé sin tiempo" —murmuró.
La guadaña cayó al suelo y Celine la miró con la boca entreabierta. Rumi se acercó lentamente.
»"Me vieron, lo saben, ya no puedo negarlo." —La miró con los ojos muy abiertos—. "Esto es lo que soy."
Celine frunció el ceño.
—"Rumi, no."
En ese momento, ella miró a la nada, y sacó su espada Saingeom como hace tantos años atrás.
—"Sabías que era un error desde el principio." —Se arrodilló frente a ella, sus dedos brillaban por el arma—. "Haz lo que debiste haber hecho hace mucho tiempo, antes de que destruya lo que juré proteger. Por favor. ¡Házlo!" —Y con esas últimas palabras, la Honmoon gritó de dolor.
En ese momento, toda la vida que compartieron pasó frente a los ojos de Celine, ya que esa situación era similar a la muerte.
Rumi, la bebé llorando en sus brazos. Rumi, que pensaba que tenía dos mamis, como si fuera tan simple. Rumi, esperándola en la entrada. Rumi, que odiaba estudiar. Rumi, que cantaba de una forma tan hermosa. Rumi, que aprendió a pelear y a escalar montañas. Rumi, que fingió que tenía marcas en el cuello para poder abrazar a Celine. Rumi, a los veinticuatro, pidiéndole que la matara bajo las cintas de un árbol la noche de los Premios Idol, que se suponía iba a ser una de las mejores de su vida.
Rumi, preguntándole a Celine si aún la amaba. Y Celine, que no respondió nunca. Celine, que perdió el hábito de abrazarla al no gustarle la sensación de sus marcas. Celine, que miró a Rumi con miedo cuando invocó su Saingeom en el jardín. Celine, que contrató a Mi-sun cuando estuvo demasiado ocupada, pero no lo suficiente. Celine, que nunca escuchó los gritos de ayuda de Rumi.
¿En qué momento se había equivocado de una forma tan horrible? ¿En qué momento la hirió tanto, a su propia...?
Celine le arrebató la espada a Rumi y puso las manos sobre sus hombros.
Rumi tenía una mirada ausente, que cambió a una de creciente asco mientras escuchaba sus palabras.
Celine siguió sonriendo, siguió hablando, intentando arreglar la situación.
—"Aún podemos solucionarlo" —Se sacó el abrigo y lo puso sobre Rumi, lo que escondió sus marcas una vez más—. "Cubramos tus marcas y resolvamos las cosas. Les diré a Mira y Zoey que fue una mentira, una ilusión de Gwi-Ma para separarlas."
Rumi retrocedió, mirando a Celine con incredulidad. Tiró el abrigo al suelo y Celine retrocedió varios pasos, con la mano extendida.
—"¿No lo entiendes?" —dijo Rumi con desesperación, una de sus manos se había convertido en una garra morada—. "Esto es lo que soy. Mírame."
Celine cerró los ojos y los de Rumi se llenaron de lágrimas.
»"¿Por qué no puedes mirarme? ¿Por qué no pudiste amarme?"
—"Te amo."
—"¡Como soy!" —exclamó Rumi, y una ola morada se extendió por la Honmoon. Celine observó aquel efecto y lo usó de prueba.
—"Por eso debemos ocultarlo." —Movió las manos en el aire—. "No debemos mostrar nuestros miedos y fallas, solo así protegeremos la Honmoon."
Rumi la miró en silencio por unos momentos, con decepción. Tras eso, tomó la espada del suelo y Celine la miró con terror.
—"Si esta es la Honmoon que debo proteger... Me alegra destruirla."
Luego, Rumi se convirtió en humo morado y desapareció de su vista. Celine se cayó de rodillas al pasto, podía escuchar el retumbar de sus latidos en sus orejas que era aún más ruidoso en el silencio del jardín, solo interrumpido por el canto de los grillos. Al estar ahí sola, recordó la última vez que la Honmoon estuvo así de rota, cuando los demonios vinieron a buscar a Mi-yeong. Pero esta vez, las grietas eran culpa de Celine.
Celine se dejó caer en el suelo por completo, con lágrimas cayendo por su rostro como nunca. La tierra y la gravilla estaban tocando su cara, y se le erizaban los pelos del brazo al estar desabrigada ante el viento, pero no le importaba.
Rumi pensó que Celine iba a aceptar matarla...
—¿Qué he hecho? —murmuró.
***
Esa noche, la Honmoon original desapareció y el grupo Huntrix creó una nueva, en la que Rumi ya no debía esconderse ni estaba sola. Sus marcas brillaban como un arcoiris por la aceptación de sus amigas, que estaban más unidas a ella que nunca. Al principio, Rumi pensó que la odiaban tras descubrir que era mitad demonio, pero en realidad, lo que las enojó fueron todas las mentiras que Rumi les dijo al pasar de los años para esconder su secreto. La confianza era algo muy importante en el grupo y Rumi en ningún momento había confiado en ellas por completo como dijo; así que Zoey y Mira querían arreglar eso durante las vacaciones.
En esa ocasión estaban en la sala de estar de la torre, Zoey y Mira sentadas en el sillón blanco y Rumi encorvada en el puff gris mientras la interrogaban.
—¿Entonces no te gusta ensayar ochenta y dos veces seguidas todos los días? —preguntó Zoey, que tenía uno de sus cuadernos y una lapicera con brillitos en la mano.
Rumi negó con la cabeza.
—Para la vez cincuenta ya estoy harta, solamente les decía eso para no ir al spa.
Zoey asintió y anotó eso en su cuaderno. Mira levantó la mano.
—¿De verdad siempre tienes frío o solamente era para no tener que mostrar tus brazos?
—No, en realidad siempre me muero de calor al estar constantemente usando buzos.
Zoey anotó de nuevo y después apuntó a Rumi con su lapicera.
—Mis videos de tortugas. ¿En serio te divierten?
Rumi inclinó la cabeza hacia un lado.
—Sí. ¿Por qué mentiría con eso si no tiene nada que ver con mis marcas?
Zoey sonrió y anotó.
—Pregunto por las dudas. Sí que dejaría de ser amiga de ustedes si me mienten con eso...
Mira aclaró la garganta con incomodidad.
—Bueno, creo que ya hicimos suficientes preguntas por hoy. ¿Quieren ir al estudio?
Zoey y Rumi asintieron y, entonces, llegó una notificación al celular de Rumi. Su expresión cambió a una de preocupación al leer el mensaje y agitó la mano como solía hacer.
—Vayan ustedes, yo las alcanzo después —dijo Rumi.
Mira y Zoey la miraron de cerca.
—¡No más mentiras!
Rumi se encogió.
—¡No les estoy mintiendo en nada, solamente estoy evitando...! Ay, es lo mismo. —Suspiró—. Celine me mandó un audio y no sé qué esperar...
Mira se cruzó de brazos.
—Ya era hora. ¿Cuánto pasó? ¿Una semana? —dijo, mirando a Zoey—. Más le vale que se disculpe contigo por lo que te causó.
—Sí. ¿Pero estás segura de que quieres hablar con ella? —preguntó Zoey—. Está bien si no, ¿sabes?
Rumi miró la pantalla de su celular.
—Creo que primero voy a escuchar el audio y después decido. —Miró a Zoey y Mira, que al final no se fueron al estudio—. ¿Se van a quedar?
—Claro. ¿Te molesta? —preguntó Mira.
Rumi sonrió.
—No. Gracias, chicas.
—Hola, Rumi —La Celine del audio aclaró la garganta y se tomó un momento antes de continuar. Su voz sonaba más suave, tenía un tono que Rumi nunca solía oír—. Yo... lo siento mucho. Te amo, y... eh... —Hizo otra pausa—. ¿Quieres hablar en persona? Tú dime. Lo siento... Adiós.
Después de que se reprodujo el audio, la torre quedó en silencio por un momento. Las cejas de Rumi se juntaron con tristeza y jugó con sus dedos sobre la pantalla, sin responder nada.
—Estuve pensando toda la semana en qué decirle cuando me hable, pero creo que... Creo que no estoy lista aún. Después de todo por lo que pasé... por ella... —Negó con la cabeza—. Necesito más tiempo. ¿Qué opinan? —Y miró a sus amigas.
Mira se sentó a un lado del puff y le dió una palmadita en el hombro.
—Es totalmente comprensible, ella no puede decidir cuándo vas a hablarle en una situación como ésta. Dile que no quieres hablar ahora o hasta puedes no decirle nada.
Rumi asintió.
Rumi: Necesito algo de distancia
Celine: Entiendo
Rumi suspiró de nuevo, no por sentirse pesada, sino por lo contrario. Se levantó de donde estaba sentada, al igual que Mira, y sonrió.
—Bueno, vamos al estudio.
***
Las chicas pasaron esos días componiendo algunas cosas pero, más que nada, descansando. Además, por fin fueron a todas las salidas a las que Rumi tuvo que faltar todos esos años, una por una.
Por ejemplo, visitaron la playa Eurwangni, que estaba a una hora de Seúl. Fueron en la noche para evitar ser reconocidas; a esa hora la playa solo estaba iluminada por la luna, que se reflejaba en el agua.
Las tres trajeron mini bengalas de mano y las sostuvieron mientras miraban el mar, con los pies hundidos en la arena. En esa oscuridad, Rumi encendió su bengala desde la parte de abajo con un encendedor, y se quedó maravillada al ver salir las primeras chispas doradas y redondas. Después, las chispas se volvieron más largas y tomaron la forma de las ramas de un árbol; cubrieron toda la punta por unos escasos instantes. Luego, se volvieron de un tono un poco más rojo y empezaron a caer como una lluvia de estrellas. Los ojos de las tres brillaron al observar el espectáculo. Y tras unos segundos, finalmente, la bengala de Rumi se apagó y quedaron en la oscuridad de nuevo.
—Wow, genial —dijo Rumi—. Les toca a ustedes, chicas.
Zoey y Mira encendieron sus bengalas también, y el efecto fue tan hermoso como la primera vez. Rumi sonrió de oreja a oreja, y de repente, las chicas fueron cubiertas por una luz rosa mucho más intensa.
—¿De dónde viene esa luz? —preguntó Zoey, y su mirada cayó sobre Rumi. Se cubrió la boca con la mano, sorprendida—. ¡Rumi! ¡Tus patrones están brillando!
Rumi se miró el brazo.
—¡Ah! ¡Soy yo!
Mira sonrió.
—¡Increíble! ¿Tus marcas brillan cuando estás feliz?
Rumi se rió nerviosamente.
—Se ve que sí...
Entonces, Zoey sacó su cámara.
—¡Posa, Rumi! ¡Podría ser la portada del nuevo álbum!
Rumi se cubrió.
—¡Qué vergüenza!
—Ay, ¿Por qué? —preguntó Zoey—. ¿Y si salimos las tres?
—Bueno, entonces sí.
Las chicas se sacaron una foto con la iluminación única de las marcas de Rumi y las bengalas. Rumi sonrió mostrando las encías y arrugando los ojos, y cuando terminaron la sesión de fotos, se le quebró la voz.
—¡Las quiero mucho, chicas! —balbuceó.
—¡Waah! ¡Yo también!
—¡Yo también!
Se abrazaron, y al estar tan cerca de la orilla, fueron golpeadas por una ola, lo que hizo que a Mira se le cayera la bengala en el agua...
—¡Ay no, las tortugas! ¡No contamines! —exclamó Zoey, y se metió en el agua para ir a buscarla.
—¡Espera! ¡Te va a llevar el mar! —gritó Mira al ver a Zoey alejarse en el horizonte.
—Somos guerreras, sé cómo regresar —respondió, y siguió nadando.
—¡¡Zoey!! —exclamaron, y fueron a buscarla.
Más tarde esa noche, tuvieron que ser rescatadas, pero al menos recuperaron la bengala...
***
Pasó el tiempo, y Rumi y Celine siguieron sin hablar. Celine no quería molestar a Rumi, así que no insistió cuando le dijo que quería distancia, pero mentiría si dijera que no se estaba poniendo ansiosa mientras pasaban las semanas. ¿Lograría recuperar a Rumi en algún momento, o su relación había sido destruida para siempre?
Celine se refugió en la rutina para no tener que pensar en eso: Entrenar, trabajar, limpiar el templo, y repetir. Era un lugar muy silencioso desde que Rumi se fue, eso lo sabía desde hace años, pero el silencio era más ruidoso desde esa terrible noche. Las palabras de Rumi resonaban en su mente en todo momento, incluso cuando regresaba a la ciudad y podía distraerse.
«¿No lo entiendes? Esto es lo que soy. Mírame. ¿Por qué no puedes mirarme? ¿Por qué no pudiste amarme?»
¿Por qué? Ella se preguntaba lo mismo...
—¿Celine? ¡Celine!
Entonces, sus pensamientos fueron interrumpidos por el mánager de Huntrix, Bobby, que estaba sentado frente a ella en una cafetería.
—Ah... Discúlpame. ¿Qué estabas diciendo?
—Eh... Estábamos discutiendo mi aumento, ¿recuerdas?
Celine asintió y leyó la hoja que había traído Bobby en la que estaban escritos los motivos de su pedido.
—Me parece una buena idea. Como mánager, no has fallado en ningún momento y te has ganado el aumento.
Bobby sonrió y levantó su puño en el aire con entusiasmo, murmurando "¡Sí!". Celine levantó una ceja.
—Ajam. Perdón.
—Ah, y tengo una pregunta que no tiene que ver con esto. ¿Cómo está Rumi?
—Se le ve muy feliz por el éxito de "What It Sounds Like" y por haber dejado de esconder su vitíligo. Hemos discutido que eso sea un punto de marketing en el álbum de septiembre, pero está en una fase muy temprana aún.
Celine sonrió.
—Qué bueno. ¿Van a sacar un álbum en septiembre? No sabía.
—Sí, están escribiendo las canciones. Se supone que están de vacaciones, pero ya sabes como son, nunca dejan de trabajar... En fin. Muchas gracias.
—No hay porqué.
Celine le estrechó la mano a Bobby y se despidieron. Saber que Rumi estaba bien le traía más tranquilidad.
***
Llegó septiembre y Huntrix sacó el álbum "Together", que consistía de diez canciones sobre la amistad de las chicas y el supuesto vitíligo de Rumi. El grupo tenía libertad creativa total, pero como Celine era la dueña de la productora, de todos modos le llegó un CD antes de la salida oficial. Se sentó en su cama y le dió "play".
Le encantaron todas las canciones, pero no estaba del todo lista para escuchar la séptima, "You Thought I Wouldn't Notice". La canción era desde la perspectiva de Rumi, y era una balada sobre cómo sentía que era tratada de forma diferente por sus marcas, y terminaba con ella siendo aceptada por sus amigas.
«Yo siempre la he aceptado, solo le dije que se escondiera para protegerla, ¿o no?» Pensó Celine. «Vinieron a buscarla demonios dos veces, ¿quién sabe lo que podría haber pasado si dejaba que ella...?»
Celine suspiró y le puso pausa a la música. Se estaba justificando otra vez, y haciendo eso solo lastimó a Rumi.
«No... No la protegí en lo absoluto. Negué una parte fundamental de ella. Quisiera que me dejara pedirle perdón, pero eso es egoísta.»
Tras unos minutos, puso la música otra vez, y terminó de escuchar el álbum.
***
El diez de septiembre por la mañana, Celine estaba desayunando, y en ese momento, recibió un mensaje de Rumi.
Rumi: Hola Celine
Rumi: El 16 empieza el Chuseok
Rumi: Vamos a festejar como todos los años?
Celine estaba transpirando tanto que le costó escribir una respuesta.
Celine: Gola Rumi
Celine: *Hola
Celine: ¿Quieres festejar conmigo? Si no, puedes pasar esos días con Zoey y Mira, no hah problema
Rumi: Es un día para pasar en familia. Mira se va al centro de Corea y Zoey a eeuu
Rumi: Así que quiero ir al templo
Rumi: Está bien?
Celine sonrió.
Celine: Claro que sí. ¿Vienes el 16 o el 17?
Rumi: El 16
Celine: Ok, te espero
***
El lunes dieciséis, Celine volvió de hacer las compras para la comida del Chuseok. Puso las bolsas en la mesada y le llegó otro mensaje.
Rumi: Ya llegué
Celine salió y le abrió a Rumi. Accidentalmente, se le quedó mirando, porque estaba cubierta de marcas iridiscentes y se había cortado el pelo. Ahora tenía el pelo hasta el cuello y dos trenzas cosidas, una a cada lado de su cabeza. Rumi desvió la mirada al suelo con incomodidad.
—Hola, Celine.
—Hola, Rumi. Cuánto tiempo sin verte —Se apartó para dejarla pasar—. Ese peinado te queda bien. Y tus...
Rumi, que ya estaba en el camino interior, la miró con pánico.
»Son de otro color —prosiguió, sin valor—. Son... eh... son bonitas.
Rumi puso los ojos en blanco.
—No tienes por qué mentir, sé que no te gustan mis marcas.
—Perdón. P-pero... ya sabes que... me equivoqué.
—Hablemos de eso después.
Rumi y Celine entraron a la cocina y empezaron a preparar la comida para el ritual del día siguiente. Pasaron una hora tensa solo con el sonido de la elaboración del pastel de arroz y la carne. En un momento, se sentaron en el sillón mientras esperaban a que hirviera todo, y ahí comenzó la conversación.
—¿Te llegó el EP, no? —preguntó Rumi.
—¿"Together"? Sí, me gustó mucho. Me atrevo a decir que es mejor que Strategy, alejarse un poco del sonido usual del Pop fue una buena decisión.
—Gracias. —Miró por la ventana—. Sí sabes que la séptima canción es sobre ti, ¿no?
Celine puso la boca en línea recta.
—Sí —respondió, más bajito.
—De verdad me lastimaste con lo que hiciste, ¿sabes? —continuó Rumi, con la voz grave, seria—. Me hiciste sentir como un error por existir, como que nunca iba a poder ser suficiente para nadie. No me dejaste conectar con toda mi historia... Si me hubieras permitido investigar sobre los demonios, sobre mi padre, hubiera sabido antes que las marcas se expanden por la vergüenza.
—...¿Se expanden por la vergüenza?
Rumi asintió con seriedad.
—¿Nunca les enseñaron eso? Los demonios son así porque hicieron tratos con Gwi-Ma, y él los atormenta con ese sentimiento para que absorban almas con la esperanza de callar su voz. Y toda esa vergüenza y miedo se convierte en marcas con las que los controla. —Miró a Celine—. Pero él nunca pudo llegar a mí, porque ya había alguien ocupando su rol en mi vida... —Entrecerró los ojos—. Tú.
Celine apretó los dientes con horror y miró a sus manos, que estaban sobre su regazo.
—Lo siento, Rumi. Si hubiera sabido eso...
Rumi negó con la cabeza.
—Nunca te esforzaste por saber nada. Simplemente repetiste el ciclo de las guerreras, repetiste su mantra hasta que no hubo lugar para mí... —Su voz se quebró y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas—. Pasaban los años y, cada día, te alejabas un poco más de mí, como si te diera asco.
—Nunca me diste asco, Rumi —respondió, levantando la mirada.
—¡Claro que sí! ¡Ni podías mirarme!
Celine juntó las cejas y sus ojos brillaron por las lágrimas.
—Tienes razón. La forma en la que te traté... toda tu vida... Ese es mi peor error. Yo... No espero que me perdones, solo que sepas que lo siento. No cuidé de ti como le prometí a Mi-yeong, y...
—¿Solo soy una promesa para ti?
Celine negó con la cabeza.
—¡No! Claro que no. Tú eres... —Puso su mano sobre su mejilla—. Mi hija. Mi dulce hija. Y yo... —Exhaló temblorosamente—. Te traté como si fueras algo despreciable.... ¿Cómo pude hacerte esto? Recuerdo haberte fallado tantas veces y de todos modos seguí igual. Debí haberte dicho que estaba orgullosa de ti cuando invocaste la espada, debí haber alejado a Da-som, debí haberte llamado más seguido, debí haberte abrazado y dicho que te amo. Y todo lo que hice fue decirte: "escóndete, teme, no van a aceptarte"... Puse a los ideales de guerrera por sobre ti y te lastimé. Dios, soy una estúpida, lo siento...
La mirada de Rumi se suavizó. Tragó saliva, lo que hizo que sintiera aún más el nudo en su garganta.
—¿Soy tu hija?
—Claro que sí, Rumi.
Por primera vez en ese día, Rumi sonrió un poco. Fue uno de los momentos más hermosos en la vida de Celine.
—Gracias por disculparte... mamá. —Cerró los ojos y lloró—. P-pero, creo que no estoy lista para volver a la normalidad.
—Entiendo, no debemos volver a la normalidad.
Rumi asintió en silencio.
—¿Me das un abrazo?
Celine la rodeó con sus brazos. Rumi extrañaba esa calidez, nunca había sido tan reconfortante, ya que ahora no tenía el peso de ocultarse encima. Celine tenía su cabeza sobre su hombro lleno de marcas, como si nunca hubieran sido un problema. Celine sabía que Rumi todavía no la había perdonado - tenía todo el derecho a no hacerlo - pero ese abrazo era más que suficiente.
Y entonces, Rumi olió olor a quemado.
—La comida —murmuró.
—La he quemado más —respondió Celine, sin soltarla.
Rumi se rió.
—Si la dejamos ahí, vamos a morir.
Celine suspiró y la soltó.
—Bueno, vamos.
Siguieron cocinando, pero esta vez, sin la tensión de antes.
***
Al día siguiente, rindieron respeto a la tumba de Mi-yeong.
—Ma, quiero que me ayudes en algo —dijo Rumi mientras colocaba unas flores en la tumba.
—¿En qué?
—Quiero saber qué le pasó a mi padre Jae-won. Siento que es extraño rendirle homenaje a mi madre y a él no, que también falta. ¿Me vas a ayudar a investigar?
—Sí. Cuando Ji-hye murió, me dió acceso a los archivos de las cazadoras, probablemente haya más información sobre el reino de los demonios allí.
Rumi sonrió.
—Gracias. —Abrazó a Celine de lado—. Te amo.
—Yo más.
***
NOTA
Para que se imaginen el álbum "Together":
Canción 1. What it sounds like
2. Packing it up (Gracie Abrams)
3. Seven (Taylor Swift) (long pond studio sessions)
4. The fate of Ophelia (Taylor Swift) (alone in my tower version)
5. I won't quit on you (Hayley Williams)
6. Fearless (Taylor Swift)
7. I wish I hated you (Ariana Grande)
8. Birds of a feather (Billie Eilish)
9. Let my love open the door (El cover de Mitski)
10. Free
Deluxe:
11. Love me anyway (Chappell Roan)
12. Bigger than the whole sky (Taylor Swift)

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